Sí, quiero… ¡Acertar!


Sí, quiero… ¡Acertar!

 

Puede que eso de acertar con la indumentaria en una boda parezca una tarea sencilla, pero no lo es. Los patinazos no se perdonan en este tipo de acontecimientos, así que más vale que te pares a pensar muy detenidamente lo que te vas a poner.
En el caso de los novios, lo primero que hay que decidir es hasta qué punto estáis dispuestos a transgredir la tradición. Para vosotras, el blanco o el crema suponen una elección segura. Por otra parte, el chaqué o el frac nunca os traicionarán si sois el novio. Lo importante aquí es tener en cuenta eso de que menos es más. No os compliquéis la vida, tanto si vais a seguir la tradición como si estáis dispuestos a arriesgar. La sencillez es un valor seguro cuando se trata de un momento tan importante en vuestras vidas.
Si eres invitado o invitada, el abanico de posibilidades se amplía considerablemente, aunque sigue siendo preferible que luzcas atuendos sencillos. Uno de los factores que ayudan es la hora de la boda. La tarde es el momento perfecto para que las invitadas vayan de largo. También es importante tener en cuenta el lugar, si se trata de un entorno urbano o una finca en el campo. No es lo mismo estar de boda en el centro de Madrid que en unos jardines. Los novios suelen dar valiosas indicaciones sobre el grado de formalidad de la celebración, y es que casarnos es una de las pocas cosas de la vida que cada uno puede hacer como le plazca.
Seguir las tendencias está muy bien, pero no debes olvidar dónde está el límite entre ir vestido e ir disfrazado. Tú sabes lo que mejor te sienta, y cómo disimular aquellas partes de tu cuerpo que menos te gustan y potenciar tus puntos fuertes.
Los mismo ocurre con el pelo y el maquillaje. La naturalidad es un valor añadido. Una cosa es que te hagas un recogido y otra muy diferente es que te dediques a la escultura capilar. Y piensa que maquillarse no consiste en hacer que tu cara parezca un cuadro abstracto.
Si eres hombre, puede ser que pienses que tus opciones son mucho más limitadas. Pues tienes razón. Pero eso no quita que con un traje adecuado a tu físico y tu personalidad no te conviertas en una de las estrellas de la fiesta.